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miércoles, 1 de octubre de 2014

Cuando dolor pélvico crónico se vuelve una amenaza




Un dolor en la zona pélvica de la mujer por 6 meses a más, se considera un dolor pélvico crónico, pudiendo manifestarse de forma constante o esporádica, haciendo de este una enfermedad silenciosa.
Para el Dr. Giovanni Casafranca Mendoza, Médico Ginecólogo de ONCOGYN,  a veces se confunde el dolor crónico con el agudo, “el dolor pélvico agudo es de corta duración (de  minutos o días) y por lo general tiene una causa única. Este tipo de dolor puede ser una advertencia sobre un problema que requiere atención médica inmediata como la torsión de un quiste o embarazo ectópico complicado. En cambio el dolor pélvico crónico no necesita estar presente todos los días para que se lo considere como tal. Puede deberse a diversos trastornos, siendo las causas más frecuentes la endometriosis, adherencias pélvicas e infección pélvica inflamatoria”.

La manera de determinar la causa del dolor es mediante la evaluación con un enfoque sistemático e integral. “Este dolor puede resultar  muy incapacitante para la mujer y es por eso que hay que ser minuciosos a la hora de diagnosticarlo e indicar el tratamiento idóneo en cada caso. Siendo el chequeo integral ginecológico, una buena alternativa, donde se evalúa los órganos femeninos, para detectar endometriosis, adherencias pélvicas, infección pélvica, quistes, miomas, etc”.

“Debemos tener en cuenta que un dolor pélvico crónico no estudiado y no tratado puede Interferir en el trabajo, la actividad física, las relaciones sexuales, con el sueño y la vida familiar. Por consiguiente, las pacientes suelen estar a menudo molestas por sus continuos síntomas”, señala el especialista.

Por ello es importante un adecuado tratamiento mediante medicamentos y cirugía, “resulta imprescindible un buen examen clínico y realización de algunas pruebas de laboratorio. Como pruebas diagnósticas, destaca la ecografía pélvica, mejor si se realiza por vía vaginal, la laparoscopia, que permite el examen directo de la pelvis”.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Un papanicolaou normal no es 100% confiable


Miles de mujeres asisten a sus controles ginecológicos de manera rutinaria para prevenir la aparición de un posible cáncer de cuello uterino, pero lo hacen de manera equivoca porque solo se conforman con un test de Papanicolaou para hacer tal descarte.
Para el Dr. Giovanni Casafranca Mendoza, Médico Ginecólogo de ONCOGYN, existen varios factores que no permiten que el test de Papanicolaou descarte en su totalidad el cáncer de cuello uterino, “Hay que considerar un factor importante, la muestra obtenida tiene que ser la adecuada, es decir que la toma sea hecha por un especialista. Ya que la capacitación y el uso de técnicas apropiadas pueden mejorar la seguridad de una buena toma de muestra, además de una adecuada preservación de la muestra luego de ser tomada; y el traslado de la muestra protegida por un empaque especial, posteriormente la evaluación necesaria por el especialista, en este caso el Médico Patólogo, lo cual se obvia en más del 90 % de los exámenes”.
A pesar de esto, la prueba de Papanicolaou en sí misma no tiene la sensibilidad y la especificidad requerida para ser un diagnostico al 100%. “La sensibilidad del Papanicolaou para detectar lesiones de grado alto es de 50%, es decir de 100 mujeres con alguna lesión precancerosa en el cuello del útero, solo la mitad serán detectadas en un Papanicolaou. Debido al crecimiento lento del cáncer de cuello uterino, la sensibilidad de los exámenes de Papanicolaou aumenta si los hacemos continuos, de manera periódica o anual, como se vienen haciendo”.

En se sentido el especialista menciona una serie de opciones que pueden aumentar la sensibilidad de la prueba, “Se debe complementar con la colposcopia, lo que permite aumentar la sensibilidad del Papanicolaou a 70%. Con este instrumento se puede realizar la prueba de Schiller, donde el especialista reviste el cuello del útero con una solución de yodo. Las células saludables se tornan color marrón y las células anormales se tornan blancas o amarillas. Es así que puede tomar una biopsia del tejido anormal para poder confirmarlo con el análisis y observación del Patólogo”.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Embarazo sin hijo




La llegada de un nuevo integrante a la familia emociona a más de uno, sobre todo a los futuros padres, pero existe ocasiones en la que frustración y el dolor puede empañar este momento sublime y mágico; es cuando te das con la increíble noticia de que el bebé que viste en tu primera ecografía no lo volverás a ver en tus siguientes controles ecográficos. 

Este panorama que parece inconcebible es una realidad, mujeres que en un primer momento  mediante una prueba de sangre determina que existe embarazo, pero en su visita al ginecólogo constatan efectivamente un embarazo que se lleva a cabo de manera normal, de modo que la  bolsa gestacional que rodea al niño para protegerlo se forman adecuadamente, hasta que un ultrasonido (sistema que permite obtener imágenes del interior del útero o matriz) revela que no existe embrión.

Para el Dr. Dr. Giovanni Casafranca Mendoza, Médico Ginecólogo de ONCOGYN, menciona que,  “conocido como embarazo anembrionario, es idéntico al del embarazo normal, con la formación del embrión en un inicio, y el saco que le rodea. Sin embargo, durante las primeras 12 semanas puede registrarse un error generado, por malformación de los tejidos del óvulo o del espermatozoide o porque durante la fusión de ambas células y su división se generaron daños considerables en la información genética del futuro bebé. Cuando esto ocurre, el embrión muere inevitablemente y el cuerpo de la madre absorbe sus células dando lugar a una bolsa vacía”.

“Al comienzo se presenta algunos de los síntomas típicos de un embarazo normal, como cansancio, náuseas y dolor en los pechos. Posteriormente, cuando los niveles de hormonas comienzan a bajar, estos síntomas disminuyen y seguramente tendrás sangrado vaginal”, detalla Casafranca.

Este desenlace se dará con las contracciones en el útero, aumentando su intensidad hasta que generan la expulsión de parte o la totalidad del contenido del útero (líquido amniótico, bolsa gestacional y placenta).

jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Puedo inventar un embarazo?



La sensación de náuseas y vómitos, aumento del volumen abdominal, secreción de leche, e incluso la apariencia de movimientos fetales, hace indicar los típicos síntomas de embarazo, pero que sucedería si este embarazo es producto solo de su imaginación, que en verdad el bebé que habita en su vientre nunca existió, a este tipo de casos se le llama embarazo imaginario o pseudociesis.  

El deseo desmedido por ser madre, por mantener a la pareja, miedo por haber realizado el acto sexual sin protección, la necesidad de sentirse joven, son algunos de los principales motivos que empuja a una mujer a inventar un embarazo.

Para el Dr. Giovanni Casafranca Mendoza, Médico Ginecólogo de ONCOGYN, este tipo de embarazo tiene su base psicológica, siendo una expresión corporal que se presentan en quienes tiene problemas para identificar sus sentimientos y hablar de ellos. “Este aspecto se ve acompañado de factores hormonales, donde la mujer puede experimentar hasta una disminución de LH, FSH (hormonas de ovulación), que conduce a un retraso menstrual indefinido.

Este tipo de posturas que adopta las mujeres, puede ser descartado a través de sus controles ecográficos, donde indudablemente se dan con la realidad de que nunca estuvieron embarazadas. “En cuanto se convence a la paciente sobre su embarazo psicológico, disminuye su tensión y se restablece el equilibrio en su organismo. El diagnóstico debe hacerse de manera temprana para evitar que la mujer desarrolle problemas psicológicos como depresión”.

martes, 2 de septiembre de 2014

El tamaño del seno no garantiza la producción de leche materna




Si pasó por su mente que el tamaño de los senos mide la producción de leche materna durante la época de lactancia, está totalmente equivocada; ese exceso en cuanto al tamaño está determinado por la cantidad de tejido fino graso que poseen, no por la cantidad de glándulas productoras de leche. Así, un pecho pequeño puede tener una glándula mamaria muy desarrollada capaz de producir leche durante mucho tiempo.

Para el Dr. Giovanni Casafranca Mendoza, Médico Ginecólogo de ONCOGYN, existe todavía ese mito tan prejuicioso y sin sustento médico que por tener senos pequeños la producción de leche materna se ve disminuida, “se debe desterrar este tipo de enunciados y se debe incentivar la importancia que tiene la leche materna en el recién nacido, siendo su primer alimento e indispensable en los seis primeros meses de vida.

“La cantidad de leche que recibe el niño va a depender sobre todo de sus propias necesidades. En condiciones normales, la madre va a producir la cantidad de leche que demande el bebé. Si el bebé mama de forma más continua, se producirá más cantidad de leche, mientras que si el bebé mama poco, la producción de leche se reducirá”.

Con respecto a su proceso de producción, “la leche empieza a formarse durante el embarazo, pero es la reacción hormonal tras el parto la que estimula a las glándulas mamarias a producir leche y a conducirla hasta el pezón para que el bebé pueda acceder a ella. Se trata sin duda, de un proceso natural que es el ideal para el desarrollo del bebé”.

Esa producción de leche se produce en la mayoría de las mujeres tras el parto, aunque hay casos en los que determinadas circunstancias fisiológicas complican la lactancia materna. Pero en ningún caso, el tamaño de los senos es uno de esos impedimentos para dar de mamar al bebé.

Por eso tener los senos pequeños no debe ser un problema para la madre ni para el bebé en cuanto a la lactancia materna. Si es importante la preparación del pezón para que sea más fácil la succión por parte del recién nacido.